miércoles 12 de marzo de 2008

Bienvenidos al mundo de Peter Hammill

La fusión del núcleo de Hidrógeno que forma el núcleo de Helio es la base de la reacción exotérmica en el sol y las estrellas, y por el ello, la fuente básica de energía para el universo.







Van Der Graaf Generator fue formado en 1967 (que gran año, ojala alguien lo use para darle nombre a un blog) por tres estudiantes de la Universidad de Manchester. Peter Hammill, de 19 años que cantaba y tocaba la guitarra, Nick Pearne en el órgano y Chris Judge Smith en la baterista. Al ver el potencial de la banda que combinaba jazz y blues, el sello disquero Mercury Records les ofreció un contrato de grabación que sólo fue firmado por Hammill.

A comienzos de 1968, la banda firmó un contrato de manejo con Tony Stratton Smith y a través de él, Pearne fue reemplazado por Hugh Banton, Keith Ellis consiguió el puesto de bajista y Guy Evans no tardó mucho en ocupar la bateria. Con la banda finalmente conformada, grabaron varios demos hasta conseguir sacar un single, People you were going to/Firebrand, bajo el sello Polydor Records. Obviamente, Mercury Records no dejo pasar el contrato que Hammill había violado al grabar bajo otra disquera y comenzó a presionar a la banda para que edite un disco con ellos.

La disputa finalmente se solucionó cuando Hammill accedió a grabar su primer disco solista, The aerorosol grey machine, usando el nombre de la banda y aceptando que Mercury lo lance a la venta.

Ya superado el mal trago y la psicodelia ácida del primer disco, Smith fundó Charisma Records y firmó a Van Der Graaf Generator como banda principal del sello. Meses antes de comenzar a grabar The least we can do is wave for each other ,que fue bien recibido por la crítica, Nic Potter y su bajo se sumaron a la alineación y David Jackson entró para hacerse cargo de los saxos y la flauta. El segundo disco fue sucedido por el brillante y revolucionario H to He who am the only one.

El disco comienza con Killer, que desde los primeros acordes produce un efecto desgarrador. Tanto la voz de Hammill-que suena perfecta durante los 50 minutos que dura el LP- como el piano saltarín de Banton se lucen en esta pieza oscura de ocho minutos, que se transforma a los cuatro y termina regresando al éxtasis terrorífico donde Evans toca una sección brillante de percusión. La letra de Killer no hace otra cosa más que remarcar el título y a pesar de que la última frase antes de perderse en un “necesitamos amor” pide poder olvidar, es imposible sacarse de la cabeza esta canción durante un tiempo.

The house with no door es una balada setentosa en el que se destaca por encima de la instrumentación la línea de bajo tocada por Hugh Banton, que se tuvo que encargar de este instrumento en este tema y en Pioneers over c, ya que Nic Potter abandonó la banda habiendo grabado Killer, Emperor y Lost. Hammill es hipnótico y el coro en eco le calza perfecto a su ruego de cariño.

The emperor in his war room, que contó con la participación en guitarra del líder de King Crimson, Robert Fripp es fantasiosa y surrealista. La canción sorprende en momentos inesperados, y si bien todas sus partes parecen cuidadosamente estar en su lugar, tiene elementos desperdigados que descolocan-como la acústica de Hammill- y que logran que se le preste atención cuando parecía perderse en la nada. En posteriores declaraciones, Hammill mencionó que “en retrospectiva siento que estas letras tienen una falla particular: en mis esfuerzos de iluminar la vida de un Tirano, se alimentaron y crecieron horrorosas imágenes de ellos, así que al final se vuelven autojustificatorias, en vez de explicativas”.

El cuarto tema, Lost, comienza con un Hammill apurado que huye desesperado del platillo incisivo de Evans hasta que encuentra calma en un callejón instrumental. Segundos después, Evans vuelve a la carga y Hammill debe huir a toda velocidad. La canción baja y parece terminar hasta que un saxo arremete y la levanta para acarrear una voz que parece nunca tener un segundo de paz y que “cambia de humor como de ropa”. Hammill habla de un amor perdido que no pudo ver, y a pesar de aparentar dureza y superación, finalmente se rinde a su corazón y grita repetidamente “te amo”.

La pieza final bautizada Pioneers over c puede ser traducida como la constante universal para la velocidad de la luz propuesta por Albert Einstein, E = mc2. Este es el único intento de escribir una canción específicamente sobre la ciencia ficción, aunque Hammill se encargó de aclarar que es “más ficción que ciencia”. Con una excelente línea de bajo que mantiene la canción durante sus doce minutos, el ritmo cambia cada 30 segundos y es uno más adictivo que el otro. La música está en llamas y explota sin mecha hasta que la banda descansa y suena únicamente el saxo durante varios segundos. Cuando vuelve, arrincona al oído con toda su potencia y causa temor por los espectros que parecen sobrevolar los instrumentos.
La última frase que se escucha es “nunca existí en primer lugar”, pero después de darle play a este disco, la idea de nunca haya existido Van Der Graaf Generator en tu vida musical te aterra.


Link al disco



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2 acordes:

bonito lunch dijo...

muy bueno que alguien escriba de hammil.
saludos.

jp_bartolomiu dijo...

Quedé impresionado, por el exaustivo análisis del disco, (que de por sí es admirable). Peter Hammill, a quien tuve el honor de poder ver y escuchar en Bs As., es uno de los más talentosos músicos que dió el Rock, en una época ( me refiero a la del Rock Sinfónico), que sobraban los talentos. Me alegro mucho que se lo rescate.